> CANAL DE SUEZ - RETOS TECNICOS
El canal fue el catalizador
de una revolución técnica. La excavación
del canal da comienzo al estilo faraónico, con el trabajo
obligatorio de millares de “fellahs”, a golpe de pala
y pico, para terminar con la ayuda de monstruos mecánicos
accionados por vapor.
Es en Egipto, tierra de pirámides
y templos que, por primera vez en el mundo y a gran escala, la
máquina sustituye el sudor de la frente de los hombres.
Los retos de la geografía
y la historia
Mohamed-Said y Lesseps eligieron
el trazado directo puesto a punto por Linant Bey y Mougel Bey.
Trazado rectilíneo entre el Mediterráneo y el Mar
Rojo, pero más difícil ya que se sitúa en
pleno desierto.
El istmo era completamente desértico,
sin un pozo ni una vía de comunicación. Al sur,
un poblado de pescadores, al norte una costa pantanosa sin puerto,
ni abrigo.
Fue necesario -condición
primera de por vida- abastecer las obras con agua dulce: se llevó
el agua del Nilo al istmo.
A continuación, era indispensable
un puerto al norte, en primer lugar, para recibir el material
procedente de Europa, más tarde, para recibir a los buques
que transitaran por el canal. Sin embargo, la costa septentrional
es pantanosa y no ofrece ningún abrigo. Se creó
entonces Port-Said: ciudad, muelles, canal, rada, todo surgió
de las ciénagas del Golfo de Pelusa. Enfrente, se creó
Port Fouad para albergar los talleres y almacenes generales y
numerosas viviendas
Ismailia, la ciudad administrativa
del canal, también nació del desierto.
La ciudad de Suez ha existido
desde siempre. En 1860, era un pequeño puerto de pesca,
un poco olvidado. La construcción del canal la afectó
poco. Por razones geológicas, se construyó una ciudad
nueva hacia el oeste, Port Tewfik.
El Istmo carece de población,
¿dónde encontrar trabajadores para cavar el canal?
Mediante “firmans” (concesiones), Egipto se compromete
a proporcionar la mano de obra necesaria a través del trabajo
obligatorio. Este era entonces, en Egipto, un método clásico
para la realización de las obras públicas. Se trataba
de un impuesto en especie. En las obras del canal, las condiciones
de trabajo eran más bien adelantadas para su tiempo, como
lo demuestra el reglamento laboral de 1856, según el cual
los obreros reciben remuneración, alojamiento y alimentación.
Por lo demás, nunca hubo la menor rebelión, ni el
menor movimiento de protesta.
En un momento dado, por razones
políticas, el trabajo obligatorio se suprimió de
la noche a la mañana.
La respuesta a los retos
Los retos de la geografía
Para hacer frente a un consumo
de aproximadamente 16.000 litros de agua al día (a finales
de 1859), la Compañía importa de Holanda primeramente
tres aparatos destiladores, que proporcionan cada uno 5.000 litros
de agua al día, pero funcionan con vapor y, por tanto,
consumen agua y carbón.
La otra solución consiste en recurrir a un propietario
de barcas para que lleve el agua hasta Port-Said a través
del lago Menzaleh: la distribución en las obras se hacía
con camellos. Estos no eran sino recursos extremos: el agua del
Nilo debía llegar al istmo.
El proyecto inicial consiste
en crear, en El Cairo, una derivación del río y,
de allí, cavar un canal. Este plan, demasiado ambicioso,
termina por abandonarse. El canal de agua dulce, enlazado a los
canales de riego del delta, se excava a partir de Zagazig hasta
Ismailia. En 1862, el agua dulce abastece el istmo. Además,
el canal permite el transporte de algunos materiales. El canal
de agua sigue abasteciendo el istmo hasta ahora.
La otra respuesta a los retos
planteados por la geografía es una realización,
a su vez bastante asombrosa por su modernidad: la creación
a partir de la nada del puerto de Port-Said.
Se emplearon bloques naturales
para asegurar los cimientos en los que debía asentarse
el muelle del futuro embarcadero. Estos bloques son transportados
por una flota integrada por una decena de buques desde canteras
situadas al oeste de Alejandría. Luego, ante las dificultades
y la lentitud del transporte, a partir de octubre de 1863, se
adoptó un método más revolucionario. En vez
de ir a buscar bloques de piedra, se vaciaron in situ bloques
artificiales de hormigón.
En Port-Said, la primera inmersión
de los bloques artificiales tiene lugar en agosto de 1865. Los
dos embarcaderos (1 900 metros y 2 200 metros) se terminaron en
enero de 1869. Son necesarios 250 000 metros cúbicos de
bloques.
El reto político y el
relevo del hombre por la máquina
A raíz de la supresión
del trabajo obligatorio, la situación parece dramática.
La máquina de vapor, utilizada a gran escala, permite proseguir
las obras, aunque los hombres no desaparecen totalmente de éstas.
De los 20 000 obreros empleados por la Compañía,
quedan alrededor de 4 000, todos ellos voluntarios.
Los ingenieros
Los primeros ingenieros, Adolphe Linant de Bellefonds y Eugène
Mougel, presentes en la génesis del proyecto de construcción
del canal a través del istmo (funcionarios del Gobierno
egipcio), son enviados en misión a la Compañía.
Voisin, ingeniero de puentes, dirige las obras hasta su conclusión.
Los constructores
Las obras se dividen en sectores, y se confían a distintas
constructoras. El papel de los constructores fue mucho más
lejos que la mera ejecución de las obras, ya que contribuyen
a poner a punto máquinas revolucionarias. Lesseps, aun
cuando no es ingeniero y no pretende intervenir en las opciones
técnicas, es omnipresente en las obras e impulsa todo el
conjunto.
Las máquinas
Hasta 1863, la mayor parte es hecha por la mano del hombre "a
golpe de capacho" (la carretilla es desconocida en Oriente).
En 1860, se piden a Francia 50.000 palas y picos. Sólo
a partir de 1863, hacen su aparición en las obras máquinas
verdaderamente revolucionarias.