Historia
de los archivos de
la Compañía Universal del Canal Marítimo
de Suez en los Archivos
Nacionales (extracto)
por
Eliane Carouge-Deronne, Conservador de los Archivos Nacionales
En
el momento de la nacionalizacisón del Canal de Suez por
Egipto, en 1956, la administración local del Canal y
los archivos relativos a éste fueron entregados al Gobierno
egipcio al mismo tiempo que el Canal y los inmuebles. Sin embargo,
la Compañía Universal del Canal Marìtimo
de Suez, cuyo fundador y directivos eran franceses, tenìa
su sede administrativa en Parìs. Es ahì donde
vino a instalarse la sede social de la Compañìa
Financiera de Suez. Por tanto, esta compañìa heredó
los archivos que había dejado la explotación del
Canal en los locales de la calle de Astorcq. En 1977, los entregó
a los Archivos Nacionales, en donde forman el fondo 153 AQ.
Es un fondo considerable que ocupa más de 1 500 metros
de estanterías. En los locales de la asociación
se conservan los documentos que atañen a la persona de
Ferdinand de Lesseps y a todos aquellos que han señalado
las fechas importantes de la historia del Canal.
La parte del fondo depositada
en los Archivos Nacionales, por incluir menos documentos particularmente
notables, no deja de tener un interés histórico
considerable. Son los expedientes de la gestión diaria
de la empresa, aquellos a través de los cuales es posible
saber cómo se hizo concretamente el canal y cómo
vivieron esta experiencia todos los que trabajaron allí.
Nos encontramos ante un fondo de extraordinaria calidad tanto
por su organización e integridad como por la historia
que nos revela. Ya que la historia de la Compañía
de Suez es, ante todo, la historia del canal de Suez.
La gestión del canal se confió a tres servicios
cuyos archivos muestran una gran riqueza : el servicio técnico,
el servicio de tránsito y el del territorio.
Gracias a los documentos que
nos dejaron, podemos conocer con precisión todos los
trabajos realizados en el canal para su establecimiento y su
mantenimiento así como las mejoras sucesivas: las perforaciones,
las limpias, la construcción de muros de contención,
el establecimiento de faros y balizas, la perforación
de depósitos, la rectificación de curvas, pero
también esos innumerables trabajos menores y mucho más
frecuentes tales como, por ejemplo, el mantenimiento del telégrafo,
el acondicionamiento de un taller o la valla de un puesto de
guardia. Al mismo tiempo que nos enteramos así de los
trabajos realizados, podemos saber qué materiales se
emplearon, qué constructores los suministraron o cómo
funcionaban los talleres de la Compañía en Port-Said.
Sin embargo, aun cuando el canal de Suez fue una obra permanente,
su razón de ser y, por tanto, su verdadera historia,
es el paso de navíos que realizan cada día este
trayecto de 170 Km que separa el Mediterráneo del mar
Rojo. Dejamos a un lado los archivos del servicio técnico
para pasar a los del servicio de tránsito. Su función
era asegurar a los navíos que transitaban un paso sin
incidentes y que fuera lo más rapido posible. Asimismo,
es al que incumbe la responsabilidad de la rentabilidad de la
explotación puesto que es a éste al que cada navío
paga los derechos de paso proporcionales a su tonelaje. Estos
dos aspectos de la actividad del servicio de tránsito
son los que originan las dos series de documentos que elaboró.
Ante todo los reglamentos
de navegación, modificados constantemente y a los que
se aportan precisiones a medida que cambiaban las características
del canal y las de los buques de alta mar; a medida también
que los accidentes, inevitables a pesar de todo, aportaban sus
enseñanzas: cada accidente, inclusive de poca importancia,
fue así objeto de estudios y de informes que figuran
en las estadísticas realizadas periódicamente.
La cuestión de la tarifa fue, como es natural, objeto
de numerosos debates entre los armadores y los gobiernos, que
los archivos de la Compañía relatan minuciosamente.
En el canal, en Port-Said y en Suez, los empleados del servicio
de tránsito medían y registraban cada navío
que se presentaba para hacerle pagar el precio justo por su
paso. Los documentos establecidos por este motivo indican con
precisión las características técnicas
de todos los navíos que han pasado por el canal durante
un siglo, el trayecto que efectuaban, la naturaleza de su carga,
el número de sus pasajeros, el nombre del armador: esta
serie de elementos estadísticos es una fuente sumamente
valiosa para la historia de las transacciones comerciales internacionales.
Por último,
el canal originó la creación en sus orillas de
tres grandes centros urbanos, ahí donde antes se extendía
el desierto: Port-Said y Port-Fouad, su extensión en
la orilla de Asia, Ismailia y Port-Thewfik - Suez. Estas ciudades
se desarrollaron en el interior de la concesión otorgada
por el virrey de Egipto. En esta zona, la administración
de las tierras correspondía totalmente a la Compañía,
con excepción de algunos asuntos que eran objeto de acuerdos
particulares con el Gobierno egipcio. Por tanto, los expedientes
del servicio de ordenación del territorio trazan fielmente
la evolución de estas ciudades. La apertura de nuevas
calles, la construcción de edificios públicos
y de habitaciones de los agentes de la Compañía,
las obras de la edilidad y de las vías públicas
muestran la manera en que se creó un urbanismo moderno
y original a partir de las instalaciones necesariamente someras
que existieron al principio.
Salvaguardados gracias a la sabiduría de la dirección
de la Compañía de Suez, los archivos de la primera
época del canal se han confiado hoy día a los
Archivos públicos franceses. No cabe duda alguna de que
este hermoso fondo de archivos confiado a los archivistas franceses,
memoria de un momento de la historia de su país como
de la de Egipto, supera con mucho los límites de las
historias nacionales.
En 19xx el fondo de la Compañía
Universal del Canal Marítimo
de Suez fue transferido al Centro de los Archivos del Mundo
del Trabajo en Roubaix.